A partir de las innovaciones tecnológicas, la comunicación se ha transformado en industria pesada y en los últimos años surgieron nuevos avances de la industria audiovisual: la transmisión por satélite y cable, internet, las computadoras personales, la integración multimedia, el libro electónico (e-book), las tecnologías de lo virtual. Todas estas "máquinas de comunicar" modifican la cultura y generan fuertes polémicas.

No hay comunicación sin educación, como no hay educación sin comunicación. Ambos campos del desarrollo humano trabajan con la información con el objeto de ser transformada en conocimiento.
En esta sociedad del tercer milenio la información circula en todas las direcciones y se incrementa de manera exponencial. El reto ahora no es obtener información, sino localizar la información que pueda resultarnos útil, saber distinguirla de entre todos los bits de ruido a su alrededor y generar sentido de la misma. La censura del nuevo siglo no consiste tanto en la prohibición y la ocultación, sino en la intoxicación, en enmascarar lo relevante dentro de lo irrelevante.
Los privilegios con los que contaban los periodistas/profesores de antaño en cuanto a seleccionadores de la mejor información/mejor contenido para su público/alumnado quedan hoy en desuso por la propia dinámica del mercado de la información en el que nos movemos. Tanto los “receptores” como los “alumnos” cuentan en muchas ocasiones y según qué temas con más información que sus “seleccionadores” habituales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario